La Colectiva, o cómo construir un país desde el feminismo

La Colectiva Feminista en Construcción es, probablemente, el proyecto político no partidista mejor organizado en Puerto Rico hoy. Habría distintas formas de medir el éxito de su trabajo: desde tornar el feminismo en un tema de discusión pública hasta ser pieza clave en la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares. Pero habrá quien lo resuma de otra manera: valerse del feminismo para enfrentarse al poder y construir otro país.

Zoan Dávila, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción. (Andrés Santana Miranda / ONCE)

Zoan Dávila, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción. (Andrés Santana Miranda / ONCE)

Por: Glorimar Velázquez Carrasquillo • 26 de agosto de 2019


El #8M

La duda asaltó a dos mujeres en la madrugada de ese 8 de marzo del 2017. El peor de los escenarios, asumieron, era que no llegara nadie y que se quedaran solas allí, en la estación de Sagrado Corazón del Tren Urbano en Santurce.

Pero llegaron las otras. Vestidas de violeta. Acompañadas de sus madres, sus hermanas, sus hijas, sus amigas. De todas las edades, de todos los lugares. Decenas y decenas.

La duda se esfumó: la convocatoria funcionó. Esa era la primera parte.

La segunda era esta: tomarse el riesgo, y compartirlo entre todas, de paralizar el expreso Las Américas. Y lo hicieron.

Ese día marcó a Shariana Ferrer Núñez, cofundadora de la Colectiva Feminista en Construcción y una de las que asumió el peor de los escenarios: el que no se dio.

Desde entonces sabe lo poderosas que son las mujeres cuando se unen: invencibles hasta comerse el mundo.

El origen

Las integrantes de “la Cole” tienen sus vidas, sus trabajos, sus compromisos. Hay abogadas, profesoras, universitarias, maestras, en fin. Lo cierto es que separar vida y proyecto político se hace imposible.

Todo inició en el 2013. Según Ferrer Núñez, la propuesta era crear un espacio donde el feminismo –y su intersección con clase, género y raza– fuese eje de un proyecto político.

En esos años participaba en otras organizaciones y notó que ni la mujer, mucho menos un acercamiento feminista a problemas sociales como la deuda pública, las ejecuciones de hipoteca y la violencia de género, eran prioridad. En un país donde estas son el 52.5% de la población y jefas de familia, esto era inaceptable.

El nombre –la Colectiva Feminista en Construcción– nació de la invitación que hacían a otras mujeres. “Les decíamos: ‘Te vamos a invitar a la reunión de una colectiva que estamos construyendo’”, contó Ferrer Núñez.

También tiene que ver con la idea de participar en una organización que está en constante redefinición. Además de organizar otros dos #8M –en el 2018 y el 2019– han adoptado causas que inciden en las mujeres, como la crisis de ejecuciones de hipoteca, la petición de la auditoría de la deuda y la lucha por garantizar las pensiones.

La decisión

Crear un proyecto anclado en el feminismo responde, naturalmente, a una decisión: ser feminista. Pero en el caso de Ferrer Núñez, la vida decidió por ella.

Shariana Ferrer Núñez, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción. (Andrés Santana Miranda / ONCE)

Shariana Ferrer Núñez, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción. (Andrés Santana Miranda / ONCE)

No hubo opción: sufrir la opresión de un sistema capitalista, patriarcal y racista la obligó a serlo. Viene de una familia de madres trabajadoras, solteras y negras –primero su abuela, después su madre, ella ahora–. Ha visto como las tres “han tenido que enfrentarse a lo jodido de este mundo, a retos y opresiones para simplemente poder sobrevivir”.

Desde el feminismo aprendió a reconocer las injusticias y a enfrentarlas, a erradicar todo lo que está mal.

En Puerto Rico anda mal casi todo. Peor para las mujeres.

El año violento

44 mujeres fueron asesinadas en el 2018, 23 de ellas en incidentes de violencia de género. Un caso todavía bajo investigación, la desaparición de la isabelina Rebeca Roldán Nieves, podría ser el 24. El asesinato de Valerie Almodóvar Ojeda, que podría ser la víctima 25, no se contabilizó en esa cifra, la más alta desde el 2011.

En perspectiva, implica que en Puerto Rico un hombre mata a una mujer cada 15 días. En los últimos diez años, han sido 149 víctimas.

En un país ideal, el Estado movilizaría todos los recursos disponibles para atender la crisis de violencia de género. Esa era la idea que la Colectiva impulsó –impulsa todavía– con la orden ejecutiva propuesta al exgobernador Ricardo Rosselló Nevares en noviembre del 2018 y a la gobernadora Wanda Vázquez Garced en agosto del 2019.

Utilizar la orden ejecutiva para, uno, declarar un estado de emergencia y, dos, establecer un plan interagencial en respuesta a los feminicidios no es puro capricho de la Colectiva, explicó Ferrer Núñez. Se trató de meses de reuniones entre ellas y de consultas con organizaciones feministas de otros países que habían enfrentado la misma crisis.

La pregunta era qué acción, desde el gobierno, podría implementarse inmediatamente. La respuesta fue preparar el documento.

La estrategia para lograrlo fue el #PlantónFeminista.

Las ignoraron

El viernes 23 de noviembre del 2018, portavoces e integrantes de la Colectiva llegaron hasta la calle Fortaleza –hoy conocida popularmente como calle de la Resistencia– decididas a reunirse con Rosselló Nevares. Como cuando paralizaron el expreso Las Américas, iban acompañadas por decenas de mujeres.

Al llegar se encontraron con una pared de policías. Les informaron que el entonces gobernador no estaba disponible. Para ellas no hubo problema: sacaron carpas, bocinas, comida y allí se quedaron. Las mujeres acamparon viernes y sábado, durmiendo sobre adoquines. En el ínterin no faltaron las actividades con música, conversatorios y performances. También se reunieron con representantes de la administración. Pero la exigencia era reunirse con el primer ejecutivo y entregarle la orden ejecutiva.

Rosselló Nevares las ignoró. También las personas que, indiferentes a los reclamos, iban a tomarse fotos en “las sombrillas” de la calle Fortaleza.

Parte de la fuerza policial que custodiaba la calle Fortaleza durante el #PlantónFeminista. (Andrés Santana Mirana / ONCE)

Parte de la fuerza policial que custodiaba la calle Fortaleza durante el #PlantónFeminista. (Andrés Santana Mirana / ONCE)

El domingo 25 fue distinto. Si acampar un fin de semana no era suficiente presión, habría que ejercerla de otra forma. Un encontronazo entre la Policía y las manifestantes –irónicamente, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer– convocó a la prensa al lugar y multiplicó mediáticamente el reclamo de la Colectiva: colocar la crisis de violencia de género en el centro del debate público.

“A mí me sorprendió, porque he estado en otras manifestaciones y no se había dado esa discusión que se dio a partir del plantón. La procuradora [de las Mujeres, Lersy Boria] se reunió con nosotras y varios jefes de agencia. El gobernador también se vio obligado a reunirse con nosotras. Pero la reunión fue para acallar la prensa. Él recibió la orden ejecutiva, pero no la discutió. Solo dijo que había algunas cosas con las que no estaba de acuerdo y otras que las implementaría”, repasó Zoán Dávila, una de las portavoces de la Colectiva.

Al igual que el #8M, el #PlantónFeminista les demostró la capacidad de convocatoria que tiene la Cole. Todavía hoy, dijo Dávila, las siguen llamando de universidades y comunidades para discutir el evento y sus implicaciones.

Esa capacidad de convocatoria sería crucial ocho meses después.

(Andrés Santana Miranda / ONCE)


El gobernador “feminista”

Después de ese fin de semana, Rosselló Nevares se autoproclamó feminista. “Yo sí creo en un mundo donde mi hija, que es la luz de mis ojos, pueda tener igual oportunidad para desarrollarse, para vencer, para ser feliz y para que le otorguen el respeto que se merece. Si eso me hace feminista, sí lo soy”, expresó en una conferencia de prensa.

Pero en julio del 2019 Puerto Rico y el mundo verían que su feminismo era un maquillaje publicitario más.

La develación por el Centro de Periodismo Investigativo de un chat de 889 páginas evidenció que 12 hombres –funcionarios liderados por Rosselló Nevares– intercambiaban mensajes clasistas, misóginos y homo- y gordofóbicos, al tiempo que manipulaban las redes sociales para favorecer la imagen del gobernador y atacar a opositores políticos o periodistas.

Tras dos semanas de protestas masivas en la isla, el gobernador anunció su renuncia.

La Colectiva tuvo su protagonismo –por decirlo de alguna manera– en ese chat. Un reportaje de Metro destacó las veces que se burlaron de ellas. Rosselló Nevares las llamó “amigas feministas” y aludió a que el eslogan “antipatriarcal, feminista, lesbiana, trans, caribeña, latinoamericana” adoptado por la Colectiva era un “récord”.

Mofas aparte, la Cole jugó un papel crucial en la movilización de ciudadanos que, tras la divulgación del chat, exigían la renuncia de Rosselló Nevares.

“Nosotras convocamos la primera manifestación que se dio, que fue la del aeropuerto. Después convocamos un cacerolazo el miércoles 17 de julio y a esa se le sumó Residente, Bad Bunny y Ricky Martin, y eso se dio en colaboración con nosotras. Residente se comunicó diciendo que quería sumarse a nuestra actividad”, aclaró Ferrer Núñez.

En su caso, no era la primera vez que forzaba la renuncia de un funcionario.

El episodio con O’Neill

Una de las primeras acciones contundentes de la Colectiva se dio en mayo del 2017, con el sonado caso del exalcalde de Guaynabo Héctor O’Neill y las acusaciones en su contra por agredir sexualmente a una policía municipal.

Ferrer Núñez no dudó en gritarle “macharrán”, “abusador” y “agresor” cuando lo vio en un establecimiento en Santurce. Hubo –hay– quienes piensan que le pagaron por hacer esto, pero no.

“Yo sigo esperando los cheques. Lo cierto es que vivo en unas condiciones bastante precarias, que conllevan muchos sacrificios. Posterior a eso se publicó información personal mía y recibí amenazas de muerte. Recibí mensajes en mi cuenta personal, en la página de la Colectiva, con unos tonos bastante subidos de ‘si tú vuelves a pasar por Guaynabo esto es lo que te va a pasar’ o ‘a esta tipa hay que matarla’. Fue algo nuevo para mí, no había recibido este tipo de interacción. Y no, no recibí ningún tipo de remuneración. Al contrario, expuse mi seguridad física. Fue una acción que se fue viral y me reconocían como la persona que hizo eso”, detalló.

A la semana del incidente, O’Neill renunció a la alcaldía, tras 24 años en el cargo.

“Pienso que si algo quedó demostrado con Rosselló Nevares y con O’Neill es que las personas que tienen un rol directo en nuestro empobrecimiento, en nuestra precariedad, y que tienen poder –que representan instituciones, o al gobierno– no pueden ir por la vida tranquilos. Hay que confrontarlos y decirles que sabemos quiénes son y que no nos olvidamos de lo que han hecho. Si ahora mismo nosotras no podemos vivir tranquilas, tampoco ellos. Hay que enfrentar a los políticos y cantárselas porque no dije nada que no fuese cierto. Hay que expresar esas verdades y hay que expresar esa rabia”, sumó.

La persistencia

La Colectiva ha regresado al ojo público, esta vez por la reunión la semana pasada con la gobernadora Vázquez Garced para discutir la crisis de violencia de género en la isla. En lo que va de año suman nueve mujeres asesinadas. La cifra ya supera la del 2016 (8), iguala la del 2015 (9) y se acerca a la del 2017 (11).

Copia de la orden ejecutiva preparada por la Colectiva Feminista en Construcción. (Andrés Santana Miranda / ONCE)

Copia de la orden ejecutiva preparada por la Colectiva Feminista en Construcción. (Andrés Santana Miranda / ONCE)

Como en noviembre del 2018, solicitaron que se declare un estado de emergencia y se implemente un plan interagencial para atender los feminicidios.

Aunque el pasado no era alentador –como secretaria de Justicia, la gobernadora había indicado que no había necesidad de declarar la emergencia–, entre las integrantes de la Colectiva había algo de esperanza de que esta vez sucediera.

La esperanza se esfumó a la salida.

“A esa reunión no veníamos a conversar. Veníamos con la expectativa de salir con la orden firmada y aquí sucedió exactamente lo mismo que en la reunión con el exgobernador Rosselló Nevares a principios de año”, expresó Dávila.

El único acuerdo al que se llegó fue volver a reunirse el 28 de agosto. La gobernadora pidió que para ese encuentro llevaran al menos cinco medidas para atender la violencia de género.

“En Puerto Rico hay un promedio de que cada ocho días asesinan a una mujer. Nosotras vamos a venir, vamos a traer nuevamente nuestras propuestas y si el 28 de agosto no salimos con el decreto de un estado de emergencia, el 29 paralizamos el país”, aseguró Ferrer Núñez.